
En mi iglesia hemos celebrado la comunión, la santa cena hoy. Leí unos versículos de Hebreos, capítulo cuatro. "Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también él mismo ha reposasdo de sus obras, como Dios de las suyas (9,10)"
Animé a los participantes de la reuñión a no seguir arrastrando los problemas del año pasado. A reconciliarse con las faltas del año finalizado. Los buenos propósitos no alcanzados. Todo lo que se ha querido hacer a menudo se ha disminuido a casi nada a la hora de la realidad.
Los animé a entrar a reposo en este año recién empezado. No a quedar sin hacer nada. Más bien buscar las fuerzas, las buenas ideas y la fantasía de Dios. Será como esquiar haciendo huellas donde nadie ha estado antes o como navegar en un mar inmenso sin haber por completo decidido el rumbo.
Lars-Eric Nilsson
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